
Punto de partida y final de todas
nuestras excursiones de fin de semana.
Este lugar encierra historias desde
1860, funcionó como posta de carretas, almacén de
ramos generales, convivió en sus primeros años con
los Pampas.
Ubicada en San Martín y 14 de julio, apenas a doscientos
metros de donde estaba el Fuerte Independencia.
Hoy es una fiesta para los sentidos. Los ojos no salen del asombro
al recorrer cada rincón y encontrar, sobre sus paredes
asentadas en barro, objetos de otros tiempos, el tiempo de los
abuelos.
El
olfato nos obliga a inhalar profundo los aromas de salamines y
quesos que inevitablemente hay que degustar, ...y si hacemos silencio,
en el sótano se oyen gritos lejanos de algún malón.
Muchas de nuestras excursiones terminan conversando en el patio
y probando - invitación de la casa- las increibles tablas
de quesos y fiambres acompañadas por galleta de campo y
vino.
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